Contexto-crowdfunding-Colombia

Quizá la palabra Fintech (Finance-Technology) no sea muy conocida en un país como Colombia, pero esta entra en acción cada vez que, por ejemplo, se realiza algo tan sencillo como un pago en línea. Se trata de la unión del sector financiero y de la tecnología para ofrecer beneficios tanto para clientes como para empresas. Estas innovaciones tecnológicas han implicado muchos cambios en los países donde se comienzan a desarrollar, y uno de los retos más grandes en su desarrollo ha sido el tema legal.

¿Por qué? Porque el fintech se aleja de la dinámicas tradicionales de la industria financiera y aprovecha la tecnología para, principalmente, dinamizar la inclusión financiera, reducir costos operativos, agilizar procesos y diseñar productos según necesidades particulares (microsegmentación).

Además de los pagos y transacciones en línea, en Colombia se ha desarrollado el Fintech en la implementación de plataformas de crowdfunding, el uso de bitcoins, la digitalización de tiendas, el préstamo peer-to-peer (entre pares) y el insurtech (tecnología en el sector de seguros).

Pero en el tema del crowdfunding, esta la reglamentación en el tema del crowdfunding es especialmente delicada por el pasado que tenemos en lavado de activos o captación ilegal de dinero.

“Las pirámides nos dejaron marcados en Colombia para siempre. Y es por este antecedente tan fuerte de captación de dinero que el Gobierno tiene la responsabilidad de hacer que el sistema financiero sea robusto y, especialmente, seguro para el desarollo del sector fintech” Edwin Zácipa

Director, Colombia Fintech

La tecnología va más rápido que las leyes

Si bien hace algunos años la tecnología debía adaptarse a las regulaciones financieras de cada país, ahora el esquema tradicional se rompe y es la regulación quien debe adaptarse a las innovaciones y responder rápidamente a las necesidades del mercado.

Claramente la regulación es necesaria para la protección de los actores involucrados, pero esta debe facilitar el surgimiento y desarrollo de los procesos de innovación tecnológica, no convertirse en una piedra en el zapato.

Especialmente cuando estas innovaciones en fintech están dirigidas a facilitar el surgimiento y desarrollo de sartups y pequeñas y medianas empresas (Mipymes), la base de la economía colombiana.

Busqué a un abogado colombiano que conociera del tema y me topé con Natalia Ospina Díaz, abogada especializada en derecho informático y nuevas tecnologías. Según ella, hay un cambio generacional y cultural en la manera de hacer contratos con la llegada de las plataformas de crowdfunding, cambio que aún no se comprende y le pone trabas al cambio.

“Ya se debe dejar de pensar, entre otras cosas, que los contratos solamente se pueden hacer entre dos partes. Con estas plataformas en internet lo que hay es multiplicidad de actores en un mismo contrato. Pueden existir varios inversionistas interesados en apoyar una iniciativa. Entender esta nueva lógica de financiación evidentemente pasa también por un tema de confianza; se necesita una nueva normativa”, afirma ospina. 

 

Pero no se trata de crear una normativa completamente permisiva, lo que se necesita es entender que el modelo jurídico actual, para este caso, es obsoleto.

 

 

“Hay cambios que parecen absurdos, pero se necesitan. Seguro el primero que dijo que quería hacer un banco lo llamaron loco. Con la tecnología no hay lugar a la discriminación, por esa razón no se pueden proteger sectores tradicionales ante la posibilidad de que esta los rete” Natalia Ospina

Abogada especialista en derecho informático y nuevas tecnologías, AbogadoTIC

Una de las propuestas está en que se piense en una normativa general, que dé ciertas libertades, pero que también regule la lógica del nuevo mercado. “Sin duda se necesita una normativa no específica. La tecnología en un periodo muy corto puede volver obsoleta una ley. El camino para que esto no sea una tortura es el de dejar ciertas libertades y no especificar, al detalle, cómo deben operar estas plataformas”, concluye Ospina.

 

 

¿Por qué el crowdfunding colaborativo y financiero son legales?

 

A pesar de que hay normas restrictivas, especialmente para las plataformas financieras, son estas las que se han puesto en la tarea de ver bajo qué figuras pueden operar. Pues aunque existen varias trabas jurídicas, han sabido cómo funcionar sin ser ilegales.

El crowdfunding colaborativo, en algunos casos, se basa en el modelo de la donación. Ante esto, la libre circulación del dinero se sustenta en la medida en que se está apoyando una iniciativa de manera desinteresada y sin el objetivo de conseguir un beneficio económico por el dinero que se entrega.

Ahora, también puede pasar que cuando una persona decide apoyar un proyecto, reciba a manera de agradecimiento, un objeto o un producto de esa iniciativa. En ese caso, la figura de donación cambia para ser un modelo de compraventa. “En esa situación el colaborador estaría pagando un precio, que puede ser más alto o más bajo, por un producto cualquiera”, asegura la abogada Natalia Ospina.

 

 

 

El caso del crowdfunding financiero es distinto. Tal vez el mayor problema, con el público general, es demostrar que su modelo de negocio no tiene que ver con la captación ilegal de dinero. ¿Cómo lograron hacer crowdfactoring financiero en un país como Colombia en el que teóricamente este modelo no puede existir? Se idearon dos estrategias principales: 

La primera tiene como protagonista a las pasarelas de pagos. Son estas las encargadas de recibir el dinero que llega por parte de los inversionistas para que la plataforma no figure como el actor que se encarga de recaudar el dinero. Este es el caso de la plataforma Mesfix, quien utiliza a PayU como los intermediarios entre las empresas que venden facturas y los inversionistas que las compran.

La segunda tiene que ver con el mismo modelo de las pasarelas de pago, pero apoyándose en una fiducia. Es la opción menos atractiva por los altos porcentajes de ganancia que piden a los líderes de las iniciativas. Bajo este modelo funciona HomeParte, plataforma de crowdfunding inmobiliario que permite que personas inviertan en proyectos inmobiliarios.

 

 

“Lo que existen son figuras jurídicas tradicionales y las plataformas han sido inteligentes adaptado lo que hay a su modelo de negocio. Pero no debería ser así, debería existir un marco que dé más estabilidad y capacidad de maniobra. En realidad el que necesita de una regulación más contemplativa es el crowdfunding financiero, el colaborativo ya tiene mecanismos para funcionar”, recalca Ospina.

 

Sin embargo, en una encuesta realizada para este especial a las plataformas colaborativas que funcionan en Colombia, 5 de 9 gestores creen que sí debe existir un marco normativo para este tipo de crowdfunding. Opinan que no hay que ignorar a mecanismos distintos al financiero y quienes, al final, conforman la mayoría de plataformas en Colombia: 9 son de tipo colaborativo y solo 2 son de tipo financiero.

¿En qué ayudaría la nueva norma en el desarrollo de las plataformas?

Ana María Prieto, asesora legal de la URF.

La regulación está en camino

 

Al ver esta necesidad tan grande de una regulación, me puse en la tarea de averiguar si el Estado tenía alguna iniciativa sobre el tema. Y sí, a través de la Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera (URF), adscrita al Ministerio de Hacienda, el Gobierno ya está en la tarea de crear un marco normativo para el crowdfunding financiero. Lo que se busca es que sea la Superintendencia Financiera la que regule estas actividades.

Hablé con Estella Martínez, asesora legal de la URF, para quien es claro por qué no se debe crear una legislación para el crowdfunding colaborativo: “en Colombia ya hay unas normas de donación y de recompenza. Entonces ahí nosotros no tenemos nada que ver”.

Por otro lado, el crowdfunding financiero, especialmente el de inversión y préstamo, aparece para la URF como un mecanismo más para mejorar la inclusión financiera de mipymes. La pregunta que se hicieron, según Martínez fue: “¿cómo podemos hacer para mejorar el acceso a crédito por parte de las pymes en Colombia? Porque aquí es donde hemos evidenciado que hay unas barreras. Entonces aparece el crowdfunding para nosotros y ahí es cuando decimos: ¿qué podemos hacer con esto? Y empezamos a estudiar el tema”.

 

La iniciativa jurídica busca establecer reglas para que estas plataformas velen por el derecho a la información, cuenten con políticas y procedimientos frente a conflictos de interés, se haga un seguimiento al sobreendeudamiento y el reporte minucioso a centrales de información.

 

¿Por qué es mejor una regulación específica para el caso colombiano?

Ana María Prieto, Asesora legal de la URF.

Este documento hace tres recomendaciones principales respecto a la regulación del crowdfunding financiero:

  1. Adoptar una definición del crowdfunding financiero.
  2. Regular la actividad para que esté sujeta a la vigilancia y control de la Superintendencia Financiera de Colombia.
  3. Establecer unos deberes y condiciones para quienes intervengan en la actividad.

Según la URF, a 2015, 22 países ya tenían políticas claras frente a lo que debería hacerse para empezar a regular las actividades de crowdfunding. El 45% de estos países, entre los que se encuentran potencias como Estados Unidos, Francia, España y Alemania, tienen normas específicas. Mientras que otro 23% cree que lo que se necesita es una regulación flexible, más general. 

 

El documento de consulta ‘Alternativa de regulación del crowdfunding’ realizado por la URF fue publicado y estuvo abierto a comentarios del público a finales del año 2016. Estos comentarios fueron evualuados. La mayor preocupación giró en torno a que la supervisión financiera tradicional no puede ser aplicada con los mismo estándares a los nuevos modelos de financiación. A una plataforma que sirve como intermediaria de dos partes no se le puede exigir tener un capital del tamaño de un banco, por ejemplo. 

Se espera que el trámite legislativo del decreto comience a finales del año 2018. 

Esta regulación, en principio, no afecta en nada la campaña de crowdfunding colaborativo que quiero realizar. Pero sí creo que para personas como yo, podría ser beneficioso si el Gobierno incluye en el decreto un apartado donde simplemente mencione que el crowdfunding colaborativo es totalmente legal en Colombia. Yo solo lo supe después de investigarlo por un buen tiempo, y esta falta de conocimiento puede reducir el acceso a esta alternativa de financiación. 

 

Periodista: Marcela Bahamón Laverde. 

Correo: marcelabahamon1@gmail.com

Celular: +57 316 250 74 55. 

Sobre este especial.

Ilustración: Diego Bohóquez Novoa.

Última actualización: enero 2018.

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